lunes, 24 de marzo de 2008

Un momento de respiro

Publicado en: DIARIO VASCO Fecha: 24.03.08

- L. G.
La demanda de alojamiento para personas con discapacidad intelectual se multiplicará con el paso de los años. Conseguir que la oferta cubra las necesidades de este colectivo será, sin duda, un gran reto institucional y privado.
Un total de 1.492 usuarios de Gorabide -el 34% del total de socios de la asociación vizcaína- son mayores de 45 años, y sus padres, que habitualmente se encargan de los cuidados, rondan los 70. «En el futuro necesitarán apoyo residencial porque ellos ya no serán capaces de llevar las riendas solos», avisa el director de Gorabide, Pablo González.
La situación se repite en el territorio histórico de Gipuzkoa. Un estudio elaborado por Atzegi revela que más de un millar de familiares de discapacitados superan los setenta años, pero la cosa no termina ahí. Alrededor de 320 son huérfanos de padre, 57 de madre y 183 se encuentran en situación de orfandad total. Cabe señalar que la mayoría tiene hermanos, que «tal vez» se hagan cargo de ellos llegado el momento. Pero alrededor de ochenta son hijos únicos.
El esfuerzo que tienen que realizar los familiares a la hora de los cuidados es enorme, aunque depende del grado de autonomía que tenga cada discapacitado intelectual. Cada caso es distinto, si bien una de las opciones más solicitadas es la estancia temporal, también conocida como respiro, que permite a la familia disponer de unos días libres para ir al médico, para realizar un pequeño viaje o simplemente para descansar.
«Va encantada»
Una de las beneficiarias de ese servicio es María Luisa Aguirre, natural de Arama, muy cerca de Ordizia. A sus 44 años, se encarga de cuidar a su hermana Ana, que tiene síndrome de Down. «Cuando salió el proyecto de respiro enseguida fui a informarme», comenta. María Luisa vive con su marido y sus hijos en el caserío Mendizabal. Tienen una explotación ganadera que les exige a ambos un gran sacrificio.
«Uno o dos fines de semana al mes solemos trasladar a Ana al centro de respiro. Ella va encantada, y nosotros aprovechamos para trabajar tranquilos e incluso para desconectar», explica. María Luisa cree que ese tipo de servicios son fundamentales, sobre todo para los cuidadores. «Hay que tener en cuenta que se trata de personas que no puedes dejar con cualquiera porque no les conocen ni sabrían cómo manejarlas».

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