Publicado en: Noticias de Gipuzkoa Fecha: 27/11/2008
En el centro que Aspace tiene en Irun, una treintena de usuarios con parálisis cerebral confeccionan, desde hace años, todo tipo de cestos, que luego se ponen a la venta. Es su forma de "sentirse más realizados y derribar las barreras del desconocimiento", afirman
Los usuarios del centro de Aspace en Irun, trabajando en la fabricación de las cestas.
C UENTA Arantxa Baraibar, la directora del centro que tiene Aspace en Irun, la asociación que trabaja en Gipuzkoa en favor de las personas con parálisis cerebral, que "los trabajos manuales son una de las cosas que más gustan a nuestros usuarios, y ayudan a mantener y mejorar su motricidad".
Es por esto que desde hace unos quince o 17 años, los usuarios del centro que Aspace tiene en la plaza Urdanibia de Irun se dedican a la cestería. Allí, paso a paso y con una paciencia y un mimo que muchas otras personas envidiarían, confeccionan lapiceros, canastos pequeños, bandejas de baño, servilleteros, paneras o cestos para ropa.
"Al principio, las piezas que hacían los usuarios se vendían o repartían en el entorno familiar o de amistades, pero con los años, hemos ido creciendo, hasta tener acuerdos de distribución con Eroski y también la ayuda y colaboración de entidades como Kutxa o Caja Laboral", explica Arantxa Baraibar.
fin no comercial
Sentirse útiles y realizados
Aunque la cestería que fabrican se vende, el fin primordial de esta actividad no es el afán comercial y de beneficio. Los propios usuarios de Aspace, como los irundarras Eva Aroa González (de 30 años), Gorka Calvo (de la misma edad) y Felipe Félix (de 47 años), o la hondarribiarra Ana Ortiz (de 41 años), afirman, casi a coro, que "detrás de todo esto hay mucho más, es una forma de realizarnos como personas".
"Nos gusta la cestería, disfrutamos mucho con esta tarea, cada uno en la medida de sus posibilidades, porque es algo que nos hace sentir más capaces y, al mismo tiempo, es una forma de mostrar nuestra habilidad a la sociedad, de derribar las barreras que otras personas, consciente o inconscientemente, por desconocimiento, nos ponen por delante", explica el irundarra Felipe Félix.
Por su parte, Eva Aroa González, que es también secretaria del centro de Aspace en Irun, cuenta que "hacemos un abanico de tipos de cestas muy amplio, lo que permite que todos los usuarios del centro, sea cual sea su capacidad motriz, puedan trabajar".
"Lo hacemos incluso en equipo, unos con tareas sencillas, como preparar y cortar el mimbre, mientras otros trenzan las piezas de menor o mayor tamaño, según su habilidad. Con la ayuda de las monitoras, todo está secuenciado para que sepamos en qué pasos participa cada uno", explica Ana Ortiz, que ejerce también las tareas de tesorera del centro que Aspace tiene en la plaza Urdanibia de Irun.
'made in aspace'
A la venta
Todas las piezas que fabrican los usuarios del centro irundarra llevan la etiqueta Made in Aspace y se venden allí mismo, a precios que oscilan entre los 5 y los 60 euros, en horario de 9.00 a 17.00 horas.
Eva Aroa González, Gorka Calvo, Ana Ortiz y Felipe Félix lo tienen claro: "Más que poder regalarle una de nuestras cestas a alguien famoso o conocido, nos haría ilusión que el Ayuntamiento, el Real Unión o empresas, comercios y restaurantes se acercaran a comprarlas y utilizarlas bien como regalo institucional, bien en su propia actividad".
